En esta ocasión sólo salimos Ricardo y Yo (José Andrés) puesto que el día se dilucidaba frío y el resto del equipo parece que le cuesta con estas temperaturas tan bajas el decidirse a madrugar y salir un rato con la bici.
Como solo ibamos los dos quedamos en la Gasolinera Mora como punto de partida y nos dirigimos hacía el Cementerio Nuevo por la ruta habitual que discurre por la ciudad hasta coger la carretera que sube al Cementerio, ibamos charlando del frío que hacía y de lo poco que estabamos saliendo desde el retorno de las Fiestas de Navidad.
Cogimos desde el cementerio por debajo del la autovía hacía el Embalse del Conseller, al salir un poco de la ciudad empezamos a notar el fresquito que corría ya que el viento de tramuntana nos daba de vez en cuando de cara o de costado y aunque era flojo se notaba en la cara, este vientecico si te deja el cutís terso y no la mariconada de babas de caracol o veneno de serpiente.
Enfilamos los toboganes hasta el sifón para girar a la izquierda y coger la vereda que te deja en la Garganta de crevillente previo paso por las cañas.
Nos animabamos conforme ibamos hacía la Garganta ya que nos pasaron varios grupos de bikers lo cual nos hizo pensar que no eramos los únicos locos de la bici que salian con estas temperaturas.
La ruta con Ricardo se hace dura, nuestra media hasta la Garganta es de unos 17Kmts/h sin parar ni un solo instante y las piernas comienzan a dolerme, lo de este chico es de mirar. Da igual que salga todos los Sábados que no salga en un mes, siempre te da caña y eso es de agradecer ya que te pone en tu sitio en tan solo unos kilómetros.
Llegamos a la Garganta y nos tomamos un sorbo de agua para seguir pedaleando hacía el merendero de Hondón, cogemos la senda de la izquierda que nos lleva hasta la torreta donde seguimos por la carretera junto al circuito de Motocross.

Llegamos al primer desvío a la izquierda para dejar la carretera y retomar la pista de tierra, a estas alturas las piernas me duelen algo más y le pregunto a Ricardo como va y me contesta que no sabe si llegaremos a Hondón a este ritmo, pero ninguno de los dos quiere ceder y nos vamos turnando, en las pistas mas estrechas marca el ritmo uno para luego marcarlo el otro con lo que no decaemos y seguimos con la progresión. Las piernas duelen pero los pies son otra historia. hace tiempo que no los sentimos y poco despues de llegar al antiguo matadero de Hondón, convertido ahora en un museo y tras girar a la izquierda de nuevo y tomar la subida por Bayón decidimos parar a tomar otro trago y hacernos unas fotos junto a los almendros que están a rebentar de flor. Aprovechamos para andar unos metros e intentar sentir los dedos de los pies que están casi congelados.
Nos hemos encontrado por el camino con bebederos para perdices y conejos donde el agua era hielo e incluso nos ha acompañado entre las sendas más estrechas la escarcha totalmente helada en las hierbas del camino.
LLegamos al Merendero y afrontamos sin parar la subida, cada uno decidimos hacerla a nuestro ritmo, bastante parejo ya que apenas va uno delante del otro e incluso lo acabmos en paralelo, eso si nos paso un elemento en una bici que parecia que iba a motor.

Una vez arriba y orgullosos de no haber puesto pie a tierra decidimos tomar la senda que lleva a la bajada de Catí, pero una vez llegamos al cruce de más adelante decidimos subir el camino que lleva a la Vella, esta alternativa no la habiamos realizado nunca ya que siempre hemos ido por casa Segundo.
Comenzamos a subir y parecia suave, nada más lejo de la realidad, unos metros más adelante comienza una costera donde vuelves a tener que darlo todo para subir.
Llegamos al cruce de la Vella y paramos, eran las 10.45h y nos miramos y reimos, entonces llego la pregunta ¿hay huevos para subir a la Vella?, pues NO, estabamos exahustos y teniamos los pies como los muertos.
Tomamos agua de nuevo y decidimos que debiamos volver por la Japuta, así que nos dispusimos a bajarla, hacía una rasca impresionante en esta zona ya que no le da el Sol en muchos puntos y con la velocidad que se coge bajando lo pasamos mal.
Llegamos abajo y a Ricardo le temblaban las manos del frío que tenía en los dedos, a penas podia frenar, en cuanto a mí, los pies los llevaba muy mal, como eché de menos mis escarpines.
Una vez retomamos la carretera de Hondon para volver a casa y con el Sol fuera fuimos entrando en calor poco a poco y unos kilómetros mas adelante ya estabamos bien de nuevo.
Volvimos por el mismo recorrido que habiamos ido y a las 11.30 estabamos en casa.
Muy buena ruta para retomar la forma y sensaciones tanto de sufrimento como de satisfacción.
DATOS DE LA RUTA:
Distancia recorrida: 45,44 kilómetros
Altitud min: 76 metros, max: 703 metros
Desnivel acum. subiendo: 927 metros, bajando: 955 metros
Grado de dificultad: Moderado
Tiempo: 3 horas 23 minutos
Fecha: febrero 11, 2012
Finaliza en el punto de partida (circular): SI
Coordenadas: 3680
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